Limites en cuarentena, juntos pero no enredados .

 

En estos días es imprescindible que nos quedemos en casa, las paredes de nuestros hogares son la materialización de un límite claro y necesario y que lo respetemos es vital para cuidarnos y cuidar a los demás.
Esta vivencia física y contundente del límite es oportuna para pensar en cómo viven los niños, los límites.

Los límites están presentes y son necesarios más de lo que nos damos cuenta, son los que determinan cada uno de los momentos de las rutinas/ rituales, pues definen lo que es posible hacer y por ende lo que no. Por eso es fundamental pensar primero si tenemos una organización básica que le permita al niño saber qué sucederá, cuándo, cómo, para qué, con qué, dónde, para poder actuar en consecuencia.

La información que recibe el niño de su entorno y de la forma en que la recibe es determinante para que pueda anticiparse y participar más activamente de los momentos de encuentro con el otro, al saber que sucederá por haber incorporado pautas establecidas en casa, a partir de la repetición continua en lo cotidiano.

Conocer esto es prioritario, porque los niños aprenden observando a sus mayores, luego imitando y finalmente internalizando que hacen y cómo, así que hay que tenerlo muy presente ya que aprenden al vernos más que al oírnos.
Por ejemplo, nos lavamos las manos para comer, ordenamos lo que usamos para luego hacer otra cosa, ponemos los juguetes en su lugar luego de jugar, merendamos en el comedor, dormimos en el cuarto y en cada momento infinidad de detalles que están ligados a la cultura de los adultos que maternan y a la crianza que eligen para sus hijos. Es aquí donde se encuentran las bases de los límites y empiezan por los grandes y sus acuerdos, para tener coherencia entre los mayores, al poner las reglas en la casa.

Como los límites se van construyendo entre el adulto y el niño, porque nada está ya establecido, se irán tejiendo en el hacer de cada día y uno de los factores que favorece y facilita esta construcción interna del niño, es la organización, el ritmo y la secuencia de los momentos esenciales para él. Estos momentos son pilares de la vida cotidiana del niño y están ligados a asegurarle la supervivencia física y la estabilidad emocional y psíquica: alimentación, higiene- abrigo y acompañamiento al sueño. Estos deberían ser prioridad en la planificación del día, para luego articular las actividades de los grandes, ahora que todos están en casa.

Los límites dentro del hogar, son muy importantes para sostener la convivencia lo más armónica y saludable posible.

Respetar espacios y tiempos de cada uno es esencial, al mismo tiempo que al niño, le permiten comprender las leyes que rigen el mundo que lo rodea, también son estructurantes a nivel familiar como base de pautas esenciales para la convivencia en sociedad:

Estas pautas de convivencia serán las que le permitirán ser una persona socialmente adaptada, pudiendo ser autónomos, cumplir con la palabra, esperar su turno, permanecer en una actividad hasta finalizar, tener orden, terminar lo que comenzó, etc. además de favorecer funciones como la atención, la concentración y el desarrollo del lenguaje

Lograr armar una rutina/ritual facilitará la tarea a la hora de compatibilizar las necesidades de todos, ya que nuestros hábitos necesitan mutar para adaptarse repentinamente a trabajar, hacer tareas escolares, mantener el orden y la limpieza, cocinar, jugar, contar con momentos de ocio y creatividad, sin salir de casa, alternando los momentos de todos y a la vez compartir los que son fundamentales.

¿Si frenamos un momento y pensamos en la oportunidad única de conquistar momentos de calidad en familia? Es probable que al leer esto se sonrían pensando que no se de que hablo. ¿Compatibilizar el trabajo, con las necesidades de los niños ? Pero les puedo asegurar que también yo lo vivo al igual que ustedes, en casa !

Más que nunca se necesita orden para llevar esta tarea a buen puerto, los hitos del día, las rutinas/rituales, nos permitirán lograrlo, pues en cada una de ellas están presentes los límites saludables, que hacen al buen desarrollo de los niños desde bebés. Cuando hay niños en casa, debemos hacer un esfuerzo para que haya orden a través de las rutinas/rituales
Este ritmo daro dejará bien claro los momentos de juego que se desarrollarán entre una rutina y la siguiente, comer, dormir, jugar, y así sucesivamente.

Por qué esta organización es vital para el niño? Porque al organizar el mundo que lo alberga, estamos poniendo en contexto infinidad de estímulos que de otra manera le llegarán caóticamente, generando en el niño estrés, hiperactividad y desatención, irritabilidad, angustia, expresado en forma de gritos, llanto, tensión corporal, lo que muchas veces se llaman berrinches. Para pensar entonces, que podrían no existir como tales, si el niño no necesitara descargar tensión por la falta de orden y claridad de los grandes y así poder autorregularse y liberar tensión porque hay falta de comunicación y claridad en las pautas. Pero esto lo podemos charlar otro día, les parece?

Entonces para que el niño no esté desorganizado, desbordado, son fundamentales los límites ! Sin límites hay caos, desorden, los ánimos se alteran, los niños también.
Son saludables porque contienen, define entre lo que se puede y lo que no. Pero qué nos pasa cuando tenemos que ser firmes con nuestros hijos? Muchos sienten que ser firmes es ser autoritarios, sin embargo ser firmes significa sostener lo que decimos y tener coherencia con lo que hacemos y les pedimos a los niños que hagan.

Podemos y debemos ser firmes y amorosos al mismo tiempo. La firmeza muestra seguridad, si somos firmes, seremos creíbles y los niños necesitan tener certezas para sentirse seguros.

La coherencia del adulto el niño la vivencia, cuando los mayores podemos traer a la conciencia la importancia de entrar en empatía con él.

hagamos el ejercicio de PENSAR, DECIR y HACER en nuestra vida cotidiana 

Recordá que además podes, marcar límites afirmando, qué puede hacerse en un momento y contexto, enfocándote en lo positivo, ya que de esta manera lo que no se puede hacer cae por omisión. Ej : ahora podes jugar en tu cuarto, en lugar de decir en el living no podes jugar . En este momento vamos a desayunar, en lugar de decir ahora no dibujamos o jugamos etc. Es abrir una puerta en lugar de cerrarla, el niño siente que se da lugar a su energía vital en lugar de truncarla y sentirse incomprendido, logrando más fluidez y armonía en casa.

Prof. Alejandra De Renzis Peña
Espec. Atención temprana del Desarrollo Infantil –
Mail: alejandra@crianzapasoapaso.com
Twitter: @DerenzisAle

 

 

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