No zarandear al bebé / Síndrome del bebé sacudido

 

 

El «síndrome del bebé sacudido» (shaken baby syndrome), una forma de maltrato infantil capaz de producir daños irreversibles en el cerebro o, directamente, la muerte.

 

El «síndrome del bebé sacudido» (shaken baby syndrome), una forma de maltrato infantil capaz de producir daños irreversibles en el cerebro o, directamente, la muerte.

Los pediatras no dudan de que es una forma de violencia infantil. En Estados Unidos, es la causa del 10 a 12% de las muertes causadas por abusos y descuido de estos menores.

«Un sacudimiento brusco y violento de un bebé puede derivar en lesiones encefálicas y del sistema nervioso central, hemorragias en las retinas y lesiones en la médula cervical», detalló Osvaldo Blanco, profesor titular de la Cátedra de Pediatría de la UBA. 

Un chico que llega a la consulta con hemorragias en las retinas, signos de irritabilidad, falta de apetito, letargo, vómitos, problemas al respirar, convulsiones o estado de coma, puede hacer sospechar a los médicos que fue víctima de este tipo de maltrato infantil.

Según un estudio del Departamento de Neurología y Psiquiatría de la Fundación Clínica de Cleveland, Estados Unidos, el término «síndrome del bebé sacudido» fue aplicado para explicar la constelación de hemorragias que se producen dentro de la cabecita de un pequeño.
· Estas hemorragias se originan por el movimiento mecánico de aceleración-desaceleración de la masa encefálica. Y el bebé presenta síntomas parecidos a los de un traumatismo de cráneo.

Las consecuencias son tan dolorosas como la muerte: hay casos de ceguera, parálisis, pérdida del oído, o problemas de aprendizaje. Un trabajo publicado el año pasado por la Academia Americana de Oftalmología concluyó que el 90% de los chicos víctimas de este síndrome, atendidos en un centro de salud de Wisconsin, Estados Unidos, perdieron la visión a causa de las lesiones cerebrales.
· Según las estadísticas, el «síndrome del bebé sacudido» se restringe a niños menores de 3 años, y en la mayoría de los casos al primer año de vida.

El informe realizado en Cleveland revela además que el 24% de los chicos atendidos con algún traumatismo craneal eran lesiones no accidentales. Es decir, producidas por maltrato. Y si se toma en cuenta a los niños con lesiones severas, la proporción es mayor.